

SUPERVIVENCIA EN EL MAR
INTRODUCCION
Sobrevivir en el mar depende de tres factores:
Conocimientos, equipo y entrenamiento.
Sin alguno de estos tres requisitos, con suerte, uno puede salvar la situación,
pero será más difícil y las posibilidades de salir airoso,
menores. El momento de saber todo lo relativo al equipo de emergencia, donde se
encuentra y cómo usarlo, es anterior al de abandonar el buque, no posterior.
Conviene recordar que las acciones urgentes se basan en reacciones largamente
meditadas.
Los consejos aquí expresados han sido extraídos
del manual de supervivencia de la Armada de los Estados Unidos "SURVIVAL
ON LAND AND SEA" y del "Manual de Supervivencia para PILOTOS DE LA FUERZA
AEREA ARGENTINA", que fue escrito por personas que se han encontrado en situaciones
comprometidas en el mar. Leer este apartado no solo le permitirá la posibilidad
de salvar su vida, sino también la de quienes están con usted.
El lector verá que los consejos del manual, han sido escritos tomando en
cuenta los naufragios de buques y no de embarcaciones deportivas, no obstante
ello, consideramos que la mayoría de las ideas expresadas son perfectamente
aplicables a la navegación deportiva ya que la condición de naufrago
es igual, ya sea que hayamos abandonado un buque de 200 metros de eslora o de
un velero de 7 metros. No obstante hemos tratado de adaptar determinados puntos
a situaciones propias de la navegación deportiva.

ABANDONO
DEL BUQUE
El factor más importante para la supervivencia
en el mar está determinado por lo que se haga al recibir la orden de abandonar
el buque o, si toda comunicación ha sido cortada, al decidir por propia
iniciativa que se debe abandonar.
Para estar preparado:
1:
tenga siempre un cuchillo con vaina en el cinturón, un silbato colgado
del cuello, y un par de guantes livianos de cuero en el bolsillo posterior.
2: una pequeña mochila o bolsa para equipo,
con tiras para colgar al hombro, preparada como para llevar en caso de naufragio.
Esta deberá contener un recipiente hermético lleno de agua, una
linterna estanca colocada y sujeta, una frazada, un "sweater", una camisa
y medias (esto último también en una envoltura impermeable), un
paquete de primeros auxilios y anteojos oscuros. Si lleva consigo los artículos
citados en primer término, podrá salvar la vida. Si lleva la mochila
o bolsa de emergencia, podrá salvar la vida de otras personas también.
La experiencia en el Pacífico ha demostrado la ventaja de que los hombres
lleven calzados los zapatos al abandonar el buque. Los zapatos son una gran desventaja
al nadar sin el chaleco salvavidas, pero la falta de ellos es lamentable una vez
en tierra, en un desierto. Esto también se hace sentir en el caso de ser
salvado por una embarcación naval en áreas tropicales. Las planchas
de la cubierta se calientan tanto por el sol, que no se puede caminar descalzo
sobre ellas.
Para abandonar el barco, hay que esperar que se detenga ;
se tratará de utilizar un bote salvavidas, saltando únicamente en
caso de que sea imposible bajar por una manguera, cabo, red o escala. Recordar
el calzarse los guantes y bajar tomándose con cada mano alternadamente
y no deslizándose ya que se quemarían las manos y se las va a necesitar
más tarde. Si es necesario saltar, cruzar los brazos fuertemente sobre
el chaleco salvavidas y después de elegir un lugar despejado abajo, saltar
con las piernas extendidas y los pies juntos.

Si se usa un chaleco salvavidas de corcho, arrojarlo primero y saltar detrás
de él. No debe estar puesto al saltar pues puede golpearlo, destrozándolo.
Si se usa un chaleco neumático de goma y se es buen nadador, salte antes
de inflarlo y nade alejándose del buque todo lo que crea prudente antes
de hacerlo. Si se usa un chaleco salvavidas de "kapok", asegúrese
de que los cordones inferiores estén bien apretados y sujetos antes de
saltar.
Si tiene que tirarse sin que se haya arriado un bote o balsa (en mar no totalmente
calmo) hágalo por el costado de barlovento. Así el viento no empujará
el buque a la deriva sobre uno. Se tendrá cuidado de no ser llevado nuevamente
al buque por el mar. Para evitarlo, salte por proa o por popa, la que esté
mas cerca del agua.
Si todavía funcionan las hélices salte por
la proa. Nade sin tregua para alejarse del buque rodeando la proa o la popa. Una
vez pasado el petróleo u otros peligros, descanse y nade o chapotee lentamente,
hacia el objeto flotante o el grupo de sobrevivientes más cercano. Es mejor
decidir en forma general a qué lado ir antes de tirarse al agua, porque
se ve mucho mejor desde cubierta que desde el agua cuando se está nadando.
Si hay combustible flotando, se evitará en todo lo posible, manteniendo
la cabeza alta y la boca cerrada. Tragar petróleo descompone y si penetra
en los ojos los inflamará por unos días. Sin embargo, rara vez se
han sufrido consecuencias graves por el contacto del petróleo en el mar,
ni las heridas dieron indicios de demora en cicatrizarse.
Si hay que saltar
del buque sobre petróleo ardiendo, se pueden evitar las quemaduras si se
es buen nadador, por medio del siguiente procedimiento que ha sido experimentado
con éxito. Salte a través de las llamas con los pies hacia abajo
; nade bajo el agua todo lo que sea posible, luego salga del agua impulsándose
con una fuerte patada (como se hace al jugar water polo) y dando al mismo tiempo
una brazada amplia para apartar las llamas con el objeto de respirar sobre el
fuego; después zambúllase y siga nadando bajo el agua. De esta manera
se ha logrado atravesar 180 metros de petróleo ardiendo. Para ello es necesario
despojarse del salvavidas y otras prendas engorrosas.
Lógicamente
todo hombre de mar deberá aprovechar cualquier oportunidad para aprender
a nadar. No obstante, mantener la serenidad es tan importante como saber nadar.
El chaleco salvavidas sostendrá a un hombre con toda su ropa. Muchos se
han ahogado por perder serenidad y desplazarse en el agua sin rumbo fijo. No malgaste
energías gritando o nadando innecesariamente. Nade o chapotee lentamente
hacia un bote o balsa o cualquier objeto flotante que pueda servirle de sostén.
En embarcaciones deportivas no existe el riesgo de ser succionados por el buque
al hundirse, razón por la cual no es tan necesario alejarse. En algún
río, por su profundidad es probable que alguna parte de la embarcación
quede fuera del agua, pudiendo sujetarnos a ella para esperar el rescate. Además
recordar que comenzarán a buscarnos a partir de la posición que
nosotros dimos, que en general coincide con la del naufragio si no hubo mucha
deriva.
La inexperiencia, el desamparo, el miedo y la desesperación
causados por ello, arrastran a la muerte a muchas personas que se encuentran en
situaciones aparentemente sin salida.
Supervivencia en la mar significa
aprovechar al máximo lo disponible, improvisar, con objeto de prolongar
la vida en condiciones adversas. Las agresiones que originan la muerte del náufrago
son :
1.- Asfixia ; mata en minutos.
2.- Intemperie ; mata en horas.
3.- Sed ; mata en días.
4.- Hambre ; mata en semanas.
5.- Miedo
; que ayudado por la intemperie, puede producir muerte en horas.
LUCHA
CONTRA LA ASFIXIA
Distintos autores señalan la existencia
de unas 200.000 víctimas de naufragio anualmente, de las cuales 150.000
perecen ahogadas y 50.000 sobreviven horas o días, gracias a los medios
de salvamento. La muerte por ahogamiento se da principalmente durante el naufragio
propiamente dicho.
Ciertos factores la favorecen :
El estado de la
mar y su temperatura.
La insuficiencia de chalecos disponibles.
El diseño
inadecuado de los mismos.
El peso de la ropa que lleva el náufrago.
COMO
PROCEDER SIN EMBARCACION SALVAVIDAS
Flotar a toda costa. Una vez
en el agua debemos vencer el impulso natural al pánico y alejarnos del
lugar del siniestro (no siendo necesario si se trata de una embarcación
deportiva).
Un chaleco salvavidas es importante, pero si no disponemos de
él pondremos en juego nuestra habilidad. Si el calzado es pesado el náufrago
se lo quitará, aunque siempre conservando los calcetines. La camisa y los
pantalones, al estar húmedos, pueden inflarse y sostener parte del peso
del cuerpo. Podemos, por tanto, mejorar nuestra flotabilidad quitándonos
los pantalones y haciendo un nudo en cada pierna a la altura del tobillo, después
los alzaremos sobre la cabeza y los sumergiremos violentamente hacia adelante.
Se oprimirá la cintura bajo el agua dejando que las piernas infladas nos
sostengan.
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Otra posibilidad de mejorar la flotabilidad es abrocharse la camisa al revés,
en torno al cuello, utilizando el faldón para coger aire. Si el cuello
de la camisa fuera holgado, otra solución es atar las mangas una a la otra
e infladas rodearse con ellas la cabeza.
Brazada de flotación.
Su objeto es procurar la flotabilidad, aprovechando el aire de los pulmones. Requiere
una posición vertical y totalmente sumergida. El cuerpo debe estar como
colgado dentro del agua. Para tomar aire se agitan, suave y alternativamente las
piernas hacia adelante y hacia atrás. Los antebrazos se llevan hacia adelante
y se levanta la cabeza. Por la nariz se expulsa el aire y por la boca se inspira,
para volver a la posición de colgado en el agua. No es necesario renovar
todo el aire de los pulmones.
Estos ardides elementales pueden transformar
la sensación inicial de pánico en un primer éxito frente
a la adversidad. No deberíamos dejar pasar la oportunidad de practicarlos,
bien realizando un cursillo adecuado, bien cualquier día en una playa.
Si los supervivientes son varios y flotan con chaleco, pueden ayudar a los que
no lo posean, o a los más débiles, cogiéndose de los brazos
y formando un círculo que rodee a los menos favorecidos. Además,
de esta forma serán más visibles para los equipos de rescate.
LUCHA CONTRA LA INTEMPERIE
La temperatura
de nuestro entorno es fundamental para poder alargar el tiempo de supervivencia.
Si el náufrago se encuentra en el agua, sin posibilidad de subir a una
balsa, debe tratar de mantener el cuerpo lo más templado posible.
La
cabeza, el tronco, la ingle son zonas a proteger prioritariamente, por ello es
importante tomar ropa de abrigo al abandonar el barco.
Si vestimos chaleco
salvavidas podemos adoptar una postura que disminuya en lo posible la pérdida
de calor. Mantendremos la cabeza, incluida la nuca, fuera del agua. Los antebrazos
cruzados por delante del tronco, levantando entrelazadas las rodillas para cubrir
el bajo vientre.
COMO PROCEDER EN UNA EMBARCACION
SALVAVIDAS
La mitad de la batalla está ganada cuando se llega
sano y salvo a la balsa o bote salvavidas. A pesar de las narraciones fantásticas
que aparecen en los periódicos sobre casos excepcionales, las estadísticas
demuestran que casi la mitad de los botes que estuvieron a la deriva durante más
de 24 horas llegaron a zona segura en cinco días. Es una excepción
que un bote salvavidas no sea rescatado dentro de las tres semanas. Si se tiene
visión, conocimientos e iniciativa, las probabilidades de salvarse son
muchas. Desde dicho instante lo que se haga afectará no sólo el
propio bienestar y las propias probabilidades de salvarse, sino también
las de los demás.
Balsa salvavidas

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No
se excite para evitar el agotamiento. No cante ni grite, pues esto gasta energías
y una humedad valiosa. Si alrededor de una balsa hay muchos náufragos,
aferrarse pero no tratar de encaramarse a ella. Ayudar a subir a los heridos.
Por más apiñado e incómodo que se encuentre, trate en lo
posible de aparecer jovial, y si no fuera posible permanecer quieto. Tratar de
aminorar en lo posible la gravedad de la situación, pues la supervivencia
depende de que todos cumplan con su rutina animosamente y con prontitud. Es sumamente
importante que se le asigne una tarea, aunque sea insignificante, a cada uno de
los ocupantes del bote o balsa. Solamente se exceptuará los heridos graves
y a los muy extenuados. Deberán cumplirse guardias como rutina estricta.
EXPOSICION
A LOS ELEMENTOS DEL MAR
En la balsa o bote, se retorcerá
la ropa mojada lo más pronto posible, pero no se deberá quitar toda
a menos que el tiempo sea cálido y seco, y el viento moderado. Desvístase
y seque la ropa de a una prenda por vez. Dedique especial atención a los
pies. Quítese los zapatos y las medias, y séquelos. Si fuera posible,
póngase medias secas. En este caso tener consigo un par de medias con envoltura
impermeable dará buenos dividendos. Los pies deberán mantenerse
secos y cubiertos. Si la embarcación está mojada, déjese
los zapatos puestos, pero quíteselos si nota que los pies se inflaman.
Para protegerse
de los vientos fríos, la lluvia, la espuma de mar, o en los trópicos,
del sol, levantar una lona u otro material o armar un toldo con lo que se encuentre.
No quitarse demasiada ropa: protege de las quemaduras del sol, que pueden ocurrir
aun con tiempo nublado. La experiencia de hombres que durante semanas permanecieron
en balsas, hasta ser eventualmente rescatados, indica que en los trópicos,
una preparación sistemática de la resistencia a los rayos solares,
con anterioridad a una emergencia, aminora las penurias de la exposición,
siendo la natación, una buena manera de lograrlo y, como ya se de dijo,
un verdadero seguro de vida. La epidermis tostada por el sol es una gran ayuda,
pero la ropa es esencial durante el día para protegerse del resplandor
solar, y durante la noche, del frío.
Se pueden proteger los ojos
del reflejo del sol en el agua, improvisando algún tipo de anteojos o protectores
con ranuras. Un trozo de género atado sobre la nariz ocultará el
horizonte cuando se mira de frente, y reducirá el resplandor. El uso de
una camisa o camiseta y algo para cubrir la cabeza, empapado en agua de vez en
cuando, disminuirá los efectos del sol.
Permanecer sentado durante
largos ratos con los pies mojados tiende a causar dolor y entumecimiento, seguido
de inflamación y más tarde de ampollas o úlceras (el llamado
"pie de inmersión"). Para evitarlo se tomarán las siguientes
precauciones que han resultado eficaces:
Mantener
la embarcación desaguada y lo más seca posible.
Tratar por todos
los medios de que los pies estén secos.
Aflojar los cordones de los
zapatos, ligas y ropa que dificulte en alguna forma la circulación de la
sangre en las piernas.
Ejercitar y mover frecuentemente los dedos de los pies;
levantar éstos a la altura de las caderas por un rato y acostarse de espaldas
y sostenerlos en el aire durante unos minutos de cuando en cuando. Si los pies
y piernas se entumecen e inflaman, no debe aplicárseles masaje, ni calor,
sino que se los mantendrá levantados y lo más secos posible. Quítese
los zapatos si la hinchazón es grande. Como consecuencia de la estricta
limitación en el racionamiento de comida y agua, las evacuaciones tenderán
a volverse duras y secas y la orina escasa y concentrada.
Aunque
deberá estimularse el intestino de todas formas, no podrá evitarse
la constipación. La experiencia de muchos sobrevivientes de naufragios
indica que ello no trae consecuencias para el futuro. A medida que la orina se
torna más concentrada tiende a producir dolor al pasar. En estas circunstancias
es prudente eliminarla una o dos veces al día, ya que el ardor provocado
por el paso de mayor cantidad, probablemente no durará más que por
el paso de menor cantidad. Hay que recordar que el alcohol no sirve para apagar
la sed y que es peligroso tomarlo en estos casos. Los fumadores fuertes encuentran
un sedante en el tabaco, especialmente en las largas guardias nocturnas, pero
no posee otra virtud y aumenta la sed.
AGUA
POTABLE EN EL MAR
El agua potable será la necesidad más
urgente. Si la embarcación de emergencia está equipada con alambique
o aparato químico para quitar la sal del agua de mar. Aprender antes a
montarlo y a hacerlo funcionar. Probablemente habrá algo de agua en la
embarcación y habrá que aparejar un equipo para juntar agua de lluvia.
Usar la capa de ancla, del bote o de la vela, o cualquier trozo de lona; teniendo
la precaución de desalar la superficie receptora, lo que haremos es: ante
los primeros síntomas de lluvia, la limpiaremos con agua de mar, para disolver
la sal depositada sobre ella, este lavado tiene que continuar, con las primeras
gotas de lluvia ayudándonos con una esponja o camisa, una vez limpia la
superficie, sí recogemos el agua de lluvia.
Se estimará el
tiempo que se estará a la deriva y se racionará el agua de acuerdo
con la estimación. Un hombre necesita aproximadamente medio litro de agua
por día para mantenerse bien, pero puede sobrevivir con bastante menos
de cuarto litro. Un hombre en perfecta salud puede vivir de ocho a doce días
sin agua. El agua durará más si se la tiene en la boca por largo
rato, enjuagándose o haciendo una gárgara primero y tragándola
después.
Si no hay agua, no coma, ya que la digestión consume
la humedad del cuerpo. Conservar el agua que hay en el cuerpo es casi tan importante
como tener agua para beber. Para evitar la excesiva transpiración habrá
que abstenerse de ejercicios innecesarios. Si hace calor se quitará (pero
no tirará) toda la ropa excepto el cubre-cabeza, camisa, pantalones y medias,
que son necesarios para evitar las quemaduras del sol. Se levantará un
toldo para protegerse del sol, pero no debe interrumpir la brisa. Mantenga la
ropa mojada con agua de mar a fin de que la evaporación enfríe el
cuerpo, pero suspenda esto si siente escalofríos.
Enjuague la ropa en
el mar por lo menos una vez al día para evitar acumulación de sal.
Séquela al atardecer para evitar el enfriamiento excesivo por la noche.
En tiempo fresco mantenga la ropa seca.
En el Ártico y en la Antártida,
se puede beber el agua de las lagunas formadas por el hielo derretido por el sol
y el hielo flotante de más de un año, si no se han puesto salobres
por la salpicadura del agua salada. La ración de agua estará basada
en un cálculo cuidadoso de las posibilidades de ser rescatado y la eventualidad
de recoger agua de lluvia.
No beba agua de mar pues le aumentará la
sed y le ocasionará un fuerte malestar. Sin embargo, se puede obtener alivio
humedeciendo los labios y enjuagándose la boca con agua de mar, y también
humedeciendo las galletas con una pequeña cantidad de ella. Pero hay que
recordar que el agua de mar, ingerida en cualquier forma en cantidades mayores
es muy peligrosa.
No tomar orina ; contiene sustancias nocivas que aumentan
enormemente la sed.
EL
ALIMENTO EN EL MAR
El alimento no es tan importante como el agua.
Un hombre puede subsistir varias semanas con agua y sin comida. Sin embargo, cuanto
más alimento se ingiera, mejores serán las probabilidades; por lo
tanto cuente previamente las raciones de emergencia y aprenda la mejor manera
de repartirlas y usarlas.
Distribuya la comida y el agua a intervalos regulares.
Si no cuenta con un reloj para medir el tiempo, se distribuirán las raciones
al amanecer, al mediodía y al atardecer. Deberá mantenerse una estricta
y permanente vigilancia sobre los alimentos y el agua. Se designará a un
hombre de confianza para tomar a su cargo el cuidado y racionamiento de los alimentos
y el agua.
"Pesca"
Si se puede pescar, se tendrá alimento
y agua.
Asegurarse a bordo de que el envase que contiene el aparejo de pescar
esté en la balsa. Contiene instrucciones completas, pero vale la pena repetirlas.
Si
logra pescar, no se morirá de hambre, ni de sed. La carne de pescado, sacado
del mar abierto, es buena para comer cocida o cruda; es saludable y nutritiva.
Muchas tribus y algunos pueblos comen habitualmente con gusto pescado crudo.
En
el caso de haber pescado mayor cantidad de la necesaria para el consumo, se masticará
la carne para extraer el jugo. Para hacer esto se pone un trozo de pescado en
la boca, succione el jugo y tráguelo, escupiendo después la pulpa.
Haga esto cuando sienta sed, y tenga pescado.
El jugo de pescado tiene un gusto
muy semejante al jugo de ostras crudas o almejas. Se ha comprobado que es saludable.
Un método bueno para extraer el jugo es el siguiente: Tomar un trozo sin
espinas, ni piel y cortarlo en pequeños trozos, envolverlo en un lienzo
dejando dos extremos largos que se retuercen fuertemente entre dos hombres. Algo
de jugo goteará. Esto ha sido experimentado con éxito variado en
distintas ocasiones y no es enteramente seguro, pero desde que sobrará
el tiempo, no se pierda nada con probar.
NAVEGACION
SIN INSTRUMENTOS
La
navegación en una balsas salvavidas, es lógicamente, de los más
elemental y su papel como factor de supervivencia, de menor importancia. Sí,
un conocimiento general del lugar aproximado que uno se encuentra es de vital
importancia. En embarcaciones deportivas es muy importante saber nuestra posición
aunque sea en forma aproximada, ya que lo primero que se nos preguntará
al radiar una llamada de emergencia es "cual es nuestra posición"
para poder comenzar el operativo de búsqueda y rescate a partir de nuestra
última ubicación.
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"El viento y las corrientes"
En general el movimiento de una balsa estará gobernado por los vientos
y corrientes predominantes. Éstos pueden ser utilizados con inteligencia
si el náufrago sabe en qué dirección desea ir. El viento
y la corriente no van necesariamente en la misma dirección en un área
determinada. Uno puede ser favorable y la otra desfavorable. Cuanto más
baja sea la balsa y cuanto más bajo permanezcan sus ocupantes, mayor será
el efecto de la corriente. Este efecto puede ser aumentado mediante el uso de
un ancla de mar o rastra si la corriente se dirige hacia tierra o hacia un área
en que estén operando patrullas. Por otra parte, si el viento fuera favorable,
la balsa será aligerada tanto como sea práctico. Los sobrevivientes
se sentarán erguidos para ofrecer mayor resistencia al viento. Cualquier
forma de vela que se improvise será de gran ayuda. Puede usar el remo como
timón.
"Orientación"
Debe considerarse la utilidad de tener un rumbo u orientación bien definido.
Es de nuestra ayuda tener algún conocimiento de las estrellas, el sol y
la luna, simplemente algunos puntos de referencia en la bóveda celeste
como los usados por los antiguos polinesios para navegar por todo el Pacífico
Sur en sus canoas excavadas de remos exteriores, hace siglos.
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"El
sol"
Sabemos que el sol sale por el este y se pone por el oeste, y que
por lo tanto va de este a oeste. Con observar la sombra que produce algún
objeto, la dirección de la misma nos marcará el occidente u oeste,
por lo que perpendicularmente y hacia adelante de esta línea, tendremos
el norte y hacia atrás el sur.
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"La luna"
Al igual
que el sol, la luna parece describir una semi circunferencia en la bóveda
celeste y por poco que se haya observado, se la habrá visto alguna vez,
durante el período de luna llena, aparecer en forma de un disco rojizo
sobre el horizonte.
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Esta aparición es periódica y se reproduce
en la misma forma cada 28 días, que es la duración de lo que se
llama "período de lunación". El lugar en que aparece la
luna llena sobre el horizonte, nos indicará la dirección del Este.
En la misma época, a las 24.00 horas, su ubicación en el espacio
nos indicará la dirección del Norte y a las 06.00 horas del día
siguiente, nos indicará la posición del Oeste.
Como es sabido,
en el transcurso de una semana, es decir, 7 días, la luna va reduciendo
su tamaño acercándose a lo que se llama cuarto menguante, el que
se produce en el séptimo día. En esta fecha, aparece recién
a las 24.00 horas en el horizonte, indicando el Este y a las 06.00 horas, su posición
nos indica la dirección del Norte. Pasada esa hora, generalmente la luz
del sol nos impida verla. Transcurrido ese período, continúa la
luna disminuyendo aparentemente de tamaño, a la vez que su aparición
por el este se va retardando cada vez más, hasta que a los 14 días
desde que apareció como luna llena, se nos presenta como luna nueva, resultándonos
entonces invisible a simple vista. Posteriormente, aparece la luna bajo la forma
de un creciente débil, para presentarse a los 21 días, contados
de su aparición como luna llena en lo que se llama su cuarto creciente,
en que se nos presenta a las 18.00 horas, indicándonos la dirección
del Norte y a las 24.00 horas, la situación del oeste.
"Las
estrellas"
Las estrellas también se mueven en el cielo de Este
a Oeste. Sus posiciones relativas entre sí permanecen fijas. Esto es conveniente
para localizarlas, una vez que se conozcan las relaciones entre las estrellas
y las constelaciones. Es un método más seguro y menos expuesto a
errores que el que nos ofrece la luna.
No se encuentran las mismas estrellas
en el mismo lugar del cielo todas las noches. Esto se debe a que el sol, causante
de los días y las noches, se mueve hacia el Oeste alrededor de la tierra
a una velocidad apenas mayor que las estrellas.
En consecuencia las estrellas
que recién aparecen en el horizonte a media noche en este mes, pueden estar
bien altas a media noche del mes siguiente, o pueden no aparecer. Esto último
sucede cuando cruzan el cielo a pocas horas del sol, lo que, naturalmente, sería
durante el día, pues las estrellas viajan de día lo mismo que de
noche.
Durante el día el cielo está tan iluminado que las
estrellas no son visibles.
En el hemisferio norte, es visible la Estrella
Polar, la que indica la dirección del Norte, y la constelación más
importante para identificar es la Osa Menor, que consta de siete estrellas.
En el hemisferio Sur, la constelación más característica
es la Cruz del Sur, conjunto de cuatro estrellas que se encuentran en la llamada
Vía Láctea y de las que, la más luminosa, forma el pie de
la cruz. Estas cuatro estrellas , se unen imaginariamente por líneas que
unen los extremos de ambos brazos de la cruz y reciben la denominación
de "Cruceros". El Polo Sur, se encuentra ubicado aproximadamente en
la dirección de la prolongación del crucero mayor, proyectado cuatro
veces hacia el horizonte. La Cruz del Sur no deberá confundirse con una
cruz más grande, cercana conocida como Cruz Falsa. Esta última,
aunque sus estrellas están más espaciadas, es menos brillante, tiene
una estrella en el centro, siendo cinco en total. Se encuentra ubicada al Oeste
de la Cruz del Sur.
La zona en el cielo que corresponde al Polo Sur, se
encuentra libre de estrellas. Este punto es tan oscuro en comparación con
el resto del cielo que es conocido como el Saco de Carbón. Si bien la Cruz
del Sur es visible durante las noches claras del año, es a mediados de
mayo que su forma característica se destaca con mayor precisión
en la bóveda celeste, época ésta en que es más fácil
reconocerla sin confundirla con otras constelaciones.
"Los planetas"
Los planetas, como Marte, Júpiter y Venus, tienen gran semejanza con las
estrellas, excepto que no titilan como éstas, ni cambian su aparente brillantez.
A los planetas se los conoce como astros errantes, ya que se mueven entre las
estrellas. Debido a sus hábitos errabundos no son de mucha ayuda a los
sobrevivientes para determinar la dirección.