Días malos de pesca
 
 


Un día en la Presa Vicente Guerrero, de seguro no estaría pescando si unos amigos y yo no hubieramos manejado la noche anterior y rentado un cuarto en uno de los hoteles del lugar. Pero ya que estabamos ahi, salimos de pesca de todos modos. Casi nos congelabamos. Finalmente se puso tan mal que nos fuimos a la orilla, juntamos unas cuantas ramas secas y encendimos una buena fogata.

Ese fue el día en que empujamos la lancha al agua con el tapón afuera. La lancha se lleno en su parte trasera de agua antes de que lo notasemos, tuvimos que meternos en agua congelante y llevar la lancha de nuevo a la tierra. Fue una experiencia, que no tiene gran significado si se toman las cosas con calma, tal como debe ser al ir de pesca. Tuvimos 2 lobinas grandes en ese día. El primero lo acercamos como un tronco flotante, mucho frio para pelear. Cuando capturamos el segundo, estaba muy frio para dar pelea. El pez salio del agua y nos escupio el señuelo. Para entonces nuestras manos estaban tan frias que estaban entumidas, pero nuestra boca se mantenia en buen estado de trabajo que usamos algunas palabras malsonantes en ese pez.

Asi es el caso cuando los pescadores han empleado mucho tiempo persiguiendo lobinas. Puedo recordar muchas otras ocasiones en que fuimos de pesca y que en esos días los elementos estaban en contra nuestra.

La primera vez que pescamos un amigo y yo, nunca la olvidare. Me habia mantenido despierto buena parte de la noche debido a una buena gripa y garganta irritada. Pero mi amigo tenía buenas historias de la pesca en ese lugar y yo deseaba comprobar que tan ciertas eran dichas historias. De tal forma que tome algunos medicamentos y me dispuse a tomar algunas lecciones de pesca de mi acompañante el día siguiente.

No tuve problemas para dormir esa noche y levantarme a la mañana siguiente para ver que habia escarchado durante la noche.

Tuve la inquietud de hablarle a mi amigo por telefono para asegurarme de que nuestro viaje de pesca no se habia suspendido, pero no lo hice.

El pescador de lobina es parecido. Estamos tan atrapados en esto de perseguir lobinas que en ocasiones nuestro juicio no es el correcto y vamos de pesca cuando lo mas seguro es pescar la misma cantidad de peces al quedarnos en casa.

Haciendo memoria, he pescado en muchos días frios, con vientos fuertes con otro de mis amigos, el cual cumple con el viaje de pesca tal y como se ha planeado, sin importar lo adverso que sean las condiciones climáticas.

Si el prónostico del tiempo presagia temperaturas bajas y fuerte viento, el sigue puesto para el viaje de pesca.

El siempre tiene la misma razon para seguir adelante con nuestros planes de pesca. "Nunca puedes saber", el dirá, "esta puede ser la ocasión en que saquemos esa lobina enorme de trofeo".

De tal forma que vamos, sin importar nada. Cuando otros amigos compraron un sitio en un desarrollo en un embalse cercano, fui invitado a pescar en un invierno. El clima no era muy bueno. Estaba casi congelando cuando llegamos al lugar, nunca subio la temperatura por encima de los 10 grados centigrados durante toda nuestra estancia. Pero mi amigo y yo ibamos a pescar cada uno de los días, todo el día esperando capturar esa lobina enorme de trofeo.

No capturamos un pez durante el primer día. Esa racha continuo por todos los demas días (3). Era uno de los inviernos más fríos que hemos sufrido en varios años, durante ese tiempo que pasamos en la presa, no hablamos con un solo pescador que hubiera capturado una simple lobina.

Era un invierno para olvidar.

Memorias igual de desagradables de días fríos y congelantes son los viajes realizados cuando el viento sopla como si fuera un huracán.

Nunca olvidare la ocasión en que salimos varios amigos de pesca a la presa el chorrito, quedandonos durante el día en la isla y saliendo de ella a pescar, unos amigos se fueron en una lancha de alumino a remo en dirección de la entrada del río, de la isla a la izquierda, para el medio día el viento empezó a soplar como loco, el oleaje en la orilla era muy fuerte. Nuestros amigos llegaron bien entrada la tarde caminando por la orilla opuesta a la isla y estirando la lancha ya que el viento y oleaje les impedia avanzar a remo, fue el fín de su aventura para ese viaje.

 
     
 
 

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